
La última noche del Festival de la Voz de Curacaví estuvo marcada por la energía, el talento local y el ritmo que hizo vibrar a todo el público presente.
La jornada comenzó con la presentación de Dominga Mella, quien fue la encargada de dar el puntapié inicial a esta esperada velada. Con una sólida interpretación y gran desplante escénico, abrió oficialmente la última noche del certamen, recibiendo el cariño y aplauso del público.
Más tarde, el ritmo se tomó el escenario con Thiago Cunha, quien hizo bailar a los asistentes al inconfundible compás del axé. Con todo su carisma y cercanía, convirtió el recinto en una verdadera fiesta, contagiando a grandes y chicos con su energía.
Luego fue el turno de Sonora Virutilla, quienes pusieron el sabor tropical a la noche. Con un repertorio cargado de clásicos bailables, mantuvieron el ambiente festivo y a la audiencia coreando cada canción.
La emoción continuó con la presentación de Erick Berríos, artista con 11 años de residencia en Curacaví, quien se lució sobre el escenario demostrando todo su talento y conexión con la comunidad local. Su actuación fue uno de los momentos más aplaudidos de la jornada.
El gran cierre estuvo a cargo del reconocido grupo argentino Ráfaga, quienes fueron los responsables de bajar el telón con una presentación llena de clásicos y energía. Con sus éxitos, hicieron cantar y bailar al público hasta el final, poniendo broche de oro a una exitosa edición del Festival de la Voz de Curacaví.
Además de la música, el evento contó con la participación de emprendedores locales, quienes ofrecieron una variada muestra de gastronomía, aportando identidad y fortaleciendo el comercio de la comuna



Así, entre música, baile y el respaldo a los talentos y emprendedores locales, el Festival de la Voz de Curacaví cerró una exitosa edición, consolidándose como uno de los panoramas más esperados del verano en la comuna